Una historia que
empezó con un diagnóstico
Soy Anaí Troncoso, nutricionista de profesión y mamá de dos niñas que viven con Diabetes Tipo 1. Lo que hoy es mi trabajo comenzó siendo mi propia experiencia.
Recuerdo el momento del diagnóstico como si fuera ayer: la mezcla de miedo, la sensación de que el suelo desaparecía bajo mis pies, las preguntas que se acumulaban sin respuesta. ¿Cómo voy a aprender todo esto? ¿Qué pasa si me equivoco?
Los primeros meses fueron un período de adaptación constante: nuevas rutinas, decisiones urgentes, noches de alerta, conversaciones difíciles con el colegio. Y todo eso, mientras intentaba seguir siendo mamá presente para mis hijas.
Con el tiempo fui encontrando mi ritmo. Aprendí, me apoyé en comunidades, integré la diabetes a nuestra vida familiar de una manera que nos permitió seguir adelante con alegría y confianza.
Hoy acompaño a otras familias en ese primer tramo — cuando más se necesita contención, claridad y un apoyo real de alguien que sabe lo que significa vivir esto desde adentro.